Una hernia es una debilidad natural, congénita o adquirida en la pared abdominal, que permite que el tejido graso y/o el intestino se escapen a través de esta zona debilitada. Suele producirse principalmente en las partes susceptibles de la pared abdominal, que se extiende desde la porción inferior de esta región hasta la raíz del muslo de ahí la clasificación de las hernias abdominales en inguinales (en la ingle), femorales o crurales (en el muslo), umbilicales (en el ombligo) y epigástricas (en la línea media del abdomen), sin contar las incisionales, que se forman en lugares donde se ha realizado un corte quirúrgico.

En la práctica, la afección se manifiesta como una especie de abertura, llamada anillo o agujero herniario, en puntos débiles de la parte muscular y fibrosa de la pared abdominal, a través de la cual las estructuras internas de esta cavidad tienden a escaparse, especialmente cuando hay un aumento de la presión dentro del abdomen. Así, las asas intestinales, rodeadas externamente por la piel, entran y salen del anillo herniario, pero pueden quedar atrapadas en su interior, y ahí es donde reside el peligro.

En esta situación, existe un gran riesgo de estrangulamiento de la hernia dentro del orificio, lo que interrumpe la eliminación de las heces y comprime los vasos sanguíneos locales. Este suceso constituye una emergencia médica porque, sin alimento ni oxígeno, los tejidos del asa se pudren y favorecen la perforación intestinal y la consiguiente fuga del contenido del intestino a la cavidad abdominal, dando lugar a un grave proceso infeccioso (peritonitis), que puede extenderse rápidamente por todo el organismo.

Las hernias abdominales son muy frecuentes en todo el mundo, especialmente las inguinales, que representan el 70% de las apariciones y afectan más a los hombres. Para hacerse una idea, en Estados Unidos se realizan anualmente 600.000 operaciones para corregir estas protuberancias.

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Causas y síntomas de la hernia

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Cuando es pequeña, la hernia puede ser simplemente incómoda. Pero, a medida que la protuberancia y el anillo herniario aumentan, la afección se vuelve bastante incómoda, especialmente con actividades y/o situaciones que ejercen presión sobre la parte inferior del abdomen, como evacuar, toser, orinar, pasar mucho tiempo de pie y cargar peso, incluyendo el embarazo. En caso de estrangulamiento, además de un dolor intenso, la persona también presenta náuseas y vómitos.

Las causas de las hernias abdominales incluyen principalmente el debilitamiento de la pared abdominal debido a la edad, el esfuerzo físico prolongado y las cirugías previas. Algunas condiciones clínicas también pueden estar detrás de la aparición de protuberancias en la pared abdominal, como el estreñimiento crónico. En la población infantil, en cambio, las hernias suelen ser congénitas, es decir, los niños nacen con una debilidad en algunos puntos de la pared abdominal.

Exámenes y diagnósticos de la hernia

El diagnóstico de las hernias es clínico la mayoría de las veces, ya que la protuberancia que las caracteriza suele ser visible y palpable. Por lo tanto, sólo la queja del individuo suscita la sospecha clínica. Sin embargo, en personas obesas, la confirmación puede requerir un examen de imagen, como una ecografía abdominal.

Tratamiento y prevención de la hernia

El tratamiento de las hernias es siempre quirúrgico, un procedimiento llamado herniorrafia. Existen varias técnicas para ello, desde la cirugía convencional hasta las técnicas videolaparoscópicas menos agresivas. Algunas hernias requieren la colocación quirúrgica en el lugar de una pequeña malla de material sintético para sellar el orificio herniario. La herniorrafia debe realizarse de forma urgente en caso de estrangulamiento, debido al riesgo de infección y eminente perforación intestinal. Sólo es posible prevenir el debilitamiento abdominal debido a factores que pueden controlarse de alguna manera.

Las personas que realizan esfuerzos muy intensos como consecuencia de su profesión o de cualquier actividad deportiva, como el levantamiento de pesas, necesitan utilizar cinturones de sujeción para evitar la formación de hernias. Por otro lado, quienes presenten problemas de salud que provoquen una gran presión en la parte inferior del abdomen deben buscar tratar esta causa lo antes posible. Lo más importante, en términos preventivos, es evitar a toda costa el estrangulamiento, que conlleva riesgos para el portador de la protuberancia.

En otras palabras, las personas con hernia deben acudir al médico lo antes posible para que el tratamiento quirúrgico se planifique y tenga lugar fuera de una situación de emergencia.