Si notas estos 11 hábitos, estás trabajando con un manipulador maestro
El ambiente laboral puede ser estresante por sí mismo. Pero cuando se suma un compañero o jefe que es un manipulador maestro, la situación se complica aún más. Muchos casos en el ámbito corporativo muestran cómo personas en posiciones de poder usan tácticas manipuladoras para salirse con la suya. Recuerdo cómo un jefe aprovechaba mis valores para presionarme y obtener más trabajo, lo que hacía la jornada laboral aún más incómoda.
La manipulación en el trabajo es más común de lo que se piensa. Sin embargo, diferenciar si alguien está manipulándote o simplemente intentando influir en tu rendimiento puede ser complicado. De acuerdo con Jonathan H. Westover, PhD, “la influencia y la manipulación pueden parecer similares, pero existen distinciones importantes. Mientras que la influencia se refiere a tener un efecto en las acciones o creencias de alguien, la manipulación implica el uso de engaños y tácticas poco éticas para controlarlo”, explica en Innovative Human Capital.
1. Intentan encantarte
Un manipulador ingenioso utiliza su encanto para ganar apoyo. Esto podría ser un colega que, tras un comentario hiriente, se comporta de manera extremadamente amable para que pongas en duda su mala intención. Además, podrían decirte cosas como: “Eres muy bueno en esa tarea. ¿Podrías también encargarte de la mía?” Usan su encanto como herramienta para deshacerse de trabajo, aprovechándose de tu buena voluntad.
2. Hacen de víctimas
Un manipulador en el trabajo a menudo intenta responsabilizar a otros por sus errores. Si cometen un error, rápidamente trasladan la culpa a alguien más. En cada situación, buscan hacerse los mártires, lo cual es especialmente dañino cuando interactúan con personas compasivas. “Una persona que busca la atención tiende a infundir culpa para manipular y usar dificultades pasadas para evadir responsabilidades”, explica Erin Leonard, Ph.D., en Psychology Today.
3. Gaslighting
El gaslighting es una táctica manipuladora grave. Cuando alguien te dice que estás exagerando o que estás loco, su intención es que empieces a cuestionar tu propia realidad. Este tipo de manipulación puede hacer que dudes de tu propia memoria y percepciones, haciendo que te sientas inseguro sobre tu salud mental. Según Shonna Waters, PhD, el gaslighting puede ser tan dañino en el trabajo como en una relación personal. Puedes encontrar más información sobre este tema en BetterUp.
4. Son inconsistentes
¿Has tenido un jefe que cambia de criterios constantemente? Puede pedirte que manejes un proyecto de cierta manera un día y al siguiente te pida hacerlo completamente diferente. Este tipo de inconsistencia es un clásico tacticismo manipulador que busca mantenerte inseguro y con la necesidad de buscar su aprobación. Según Khianna Palmer, una de las maneras más sutiles de manipular es a través de contradicciones. Puedes leer más en Medium.
5. Usan tus emociones en tu contra
He vivido esto en carne propia. Anteriormente, mi superior hacía preguntas para conocerme mejor y luego usaba mis emociones para presionarme a trabajar más. Este tipo de manipulación afecta mucho, ya que extraen lo que te importa emocionalmente y lo utilizan en su beneficio. Jamie Cannon, MS, LPC, menciona que los manipuladores son expertos en aprovechar las emociones ajenas para conseguir lo que desean, lo que reverbera en tu autoimagen y provoca dudas constantes. Más sobre este aspecto en Psychology Today.
6. Te aíslan de los demás
La colaboración es fundamental en cualquier trabajo. Cuando un manipulador se enfoca en ti, buscará distanciarte de tus compañeros. Les resulta más fácil orquestar su manipulación con una sola persona en lugar de un grupo. A menudo, seleccionan a alguien que consideran más vulnerable, aislándolo y moldeando sus pensamientos según sus intereses y necesidades, lo cual perjudica a todo el equipo.
7. Carecen de emociones
Un indicativo de un manipulador es su falta de emociones. Esta habilidad de desconectar sus sentimientos les permite tomar decisiones sin culpa y, frecuentemente, hacer daño a los demás sin remordimientos. Donde otros podrían sentir empatía, el manipulador te dejará de lado sin pensar en las consecuencias. Esto es especialmente perjudicial en la dinámica de trabajo, ya que pueden avanzar sin consideraciones hacia los demás.
8. Nunca admiten que están equivocados
Admitir errores no es fácil y requiere vulnerabilidad. Por lo general, los manipuladores se niegan a aceptar la culpa. “Las personas manipuladoras raras veces admiten sus fallos. Si no es culpa de alguien más, suelen encontrar una excusa convincente”, menciona Better Help. Este tipo de personas pueden manifestar características de narcisismo, ya sea grandioso o vulnerable, lo que perpetúa su tendencia a manipular a otros.
9. Se creen superiores a los demás
Los manipuladores en el ámbito laboral suelen tener una percepción distorsionada de su propios valor. Si ocupan puestos de liderazgo, esto se vuelve problemático ya que desestiman las opiniones y emociones de sus colegas, creyendo que siempre tienen razón. Suelen criticar constantemente, erosionando la confianza en uno mismo de aquellos que los rodean.
10. Nunca piden perdón
Experiencias previas me enseñaron que los manipuladores no se disculpan. Recuerdo a un jefe que, al verse frustrado, nunca admitía que su comportamiento era inadecuado. Ignoraba sus errores, haciendo que otros se sintieran responsables de los problemas. Trabajar con alguien que no reconoce sus equivocaciones es emocionalmente agotador.
11. Muestran comportamiento pasivo-agresivo
El comportamiento pasivo-agresivo es una táctica clásica de manipulación. Se manifiesta en pequeños comentarios o gestos sutiles que pueden llegar a incomodar. Tratar con este tipo de actitudes requiere una estrategia que combine firmeza y empatía. Directamente señalar este comportamiento y establecer límites claros resulta fundamental para recibir el respeto y reconocimiento que mereces, según Berit Brogaard, D.M.Sci., Ph.D. en Psychology Today.





