Experto de Harvard Revela Precisamente Qué Hacer Si Desprecias a Tu Jefe

¿Alguna vez has dejado un trabajo que amabas por culpa de un jefe tóxico? Si es así, no estás solo. En la actualidad, los jefes problemáticos son la principal razón por la que la gente renuncia a sus empleos en Estados Unidos.

El académico en gestión y líder ejecutivo Manfred F.R. Kets de Vries reconoce que cada situación con jefes tóxicos es única. Tomar las riendas de tu situación incómoda en el trabajo podría ser la clave para transformar tus niveles de energía, bienestar y productividad si sigues los pasos correctos.

Un artículo de Harvard Business Review de Kets de Vries desglosa precisamente cuáles son esos pasos, desde la introspección hasta la renuncia. Considera tu propia situación; esto podría ser un punto de inflexión en tu carrera.

A continuación, los pasos que debes seguir si odias a tu jefe, según un experto de Harvard:

1. Intenta adoptar la empatía

A veces, la mejor manera de combatir el estrés en el trabajo es canalizar tu lado más humano, lo cual, evidentemente, es más fácil de decir que de hacer. Es común que separemos nuestros aspectos personales de nuestra vida profesional. Aunque eso puede ayudarnos a establecer límites, a menudo nos aísla de nuestros colegas.

Jefe y empleado en reunión

“Intenta considerar las presiones externas que enfrenta tu jefe”, escribe Kets de Vries. “Es crucial entender no solo cómo actúa, sino por qué lo hace.”

Esto te permitirá entender mejor las luchas y el estrés de tu jefe, y abrir la puerta a conversaciones más honestas y confiables.

Investigaciones sobre la “empatía cognitiva” sugieren que practicar la empatía en el trabajo es fundamental. Ayuda a construir un entendimiento más profundo de los sentimientos y pensamientos de los demás.

2. Examina tu propio comportamiento

“El segundo paso es mirarte a ti mismo”, comparte Kets de Vries. “En mi experiencia, las personas que tienen dificultades para trabajar bien con sus jefes suelen ser parte del problema: su comportamiento impide que sean reconocidos y valorados.”

Empleado reflexionando

Reconociendo que este paso puede ser incómodo, Kets de Vries señala que es importante considerar las razones detrás de tu desagrado hacia tu jefe. “Evalúa, lo más objetivamente posible, cualquier crítica que te haya hecho tu jefe. ¿En qué áreas necesitas mejorar? ¿Qué aspectos de tu comportamiento pueden haberle incomodado?”

Si no encuentras nada en lo que mejorar, es posible que el problema radique en diferencias de personalidad.

La escucha activa y discusiones sinceras son las mejores maneras de abordar los choques de personalidad en el trabajo. Sin embargo, antes de abordar a tu jefe, es crucial que tengas claros tus sentimientos y la mejor manera de comunicarte con él o ella. “Observa y busca consejo de colegas que trabajen bien con tu jefe… asegúrate de formular tus preguntas cuidadosamente.”

Las personas que son verdaderamente autocríticas en el lugar de trabajo suelen tener esta información al alcance. Este paso es válido para aquellos que tienden a pasar por alto sus propias fallas. Pero, ¿quién no ha estado allí?

3. Discute tus inquietudes abiertamente

Si has realizado la introspección necesaria, obtenido consejos de colegas y te das cuenta de que el problema no eres tú, es momento de hablar con tu jefe.

“Hay diversas formas de abordar esta conversación”, sugiere Kets de Vries. “Si tienes la oportunidad, puedes agregarlo como una extensión de una discusión franca que ya estés teniendo. Si no, tendrás que iniciar la conversación por tu cuenta.”

Trabajador abrumado por sus compañeros.

Intenta transmitir una sensación de urgencia cuando propongas la conversación, así no será fácil de evitar para tu jefe. Podrías sorprenderte al descubrir que tu jefe no estaba consciente de la magnitud de tu descontento, lo que podría llevar a una solución rápida en muchos casos.

4. Lleva tus preocupaciones a Recursos Humanos

Si bien algunas de estas conversaciones pueden resultar rápidas y sencillas, la realidad es que muchos jefes tóxicos tienen razones válidas para su reputación. “Si no puedes mejorar las cosas cambiando tu comportamiento o abriendo líneas de comunicación con tu jefe, y si tus colegas comparten tus sentimientos, considera alertar a Recursos Humanos y a la dirección sobre el problema.”

A pesar de la tentadora idea de trasladar tus problemas a otro equipo, Kets de Vries aconseja considerar los informes formales a Recursos Humanos como un “último recurso”. Agrega que “sin datos contundentes que indiquen un patrón de mala conducta, los representantes de Recursos Humanos probablemente no serán aliados; a menudo, tenderán a tomar el lado de tu jefe.”

5. Establece un límite de tiempo para el cambio de tu jefe o decide marcharte

“Siempre existe la posibilidad, o la esperanza, de que él o ella se vayan. Pero recuerda que, si decides esperar, es crucial establecer un límite de tiempo para no quedar atrapado en esa situación por mucho tiempo. Si lo haces, te sentirás desconectado, desilusionado y hasta resentido.”

Estar “atrapado” en un entorno laboral tóxico puede arruinar tu día a día y acabar afectando tu vida personal, provocando depresión y problemas físicos.

Aprovecha tu tiempo libre mientras sigues empleado para buscar otro trabajo. Esto implica actualizar tu currículum, conseguir referencias, crear conexiones y realizar entrevistas.

“Tener un mal jefe no es tu culpa, pero quedarte a su lado sí lo es”, especialmente si tienes la libertad financiera o el apoyo necesario para salir adelante.