¿Qué es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica?

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se caracteriza por la obstrucción parcial de los canales que llevan el aire al interior y al exterior de los pulmones (los bronquios) y por la reducción progresiva de la capacidad respiratoria..

En la bronquitis crónica, el sistema natural de limpieza de los pulmones, perjudicado por el humo, no elimina adecuadamente la secreción local, que ve aumentada su producción en un intento de barrer las sustancias nocivas del cigarrillo. Como resultado de este proceso, los bronquios se inflaman y se estrechan, dificultando el paso del aire y provocando una tos permanente: la tos del fumador.

El enfisema, en cambio, consiste en el aumento y la destrucción de los alvéolos pulmonares, es decir, los pequeños sacos de aire de los que sale el oxígeno para acceder al torrente sanguíneo, que dan paso a grandes bolsas de aire. Con ello, los pulmones pierden elasticidad y se vuelven progresivamente incapaces de expulsar el aire por falta de fuerza.

La dificultad para exhalar, junto con la inflamación y el estrechamiento de los bronquios, lleva al paciente con EPOC a hacer un esfuerzo cada vez mayor para respirar, lo que se refleja negativamente en otros órganos, especialmente el corazón.

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Causas y síntomas de la EPOC

Las manifestaciones típicas de la EPOC son la tos persistente, casi diaria, con expectoración de secreciones, acompañada de falta de aire y sibilancias en el pecho, especialmente en presencia de infecciones respiratorias, que el fumador adquiere con mayor facilidad. En un primer momento algunas personas tosen menos, pero presentan una limitación gradual para realizar ejercicios, como subir una colina o una escalera. Con el paso de los años, la dificultad respiratoria se hace cotidiana y aparece en actividades mínimas. Ponerse una prenda o ponerse un zapato, por ejemplo, puede exigir un gran esfuerzo al paciente con una EPOC más avanzada.

En los casos más graves, también se observa una hinchazón de los miembros inferiores (piernas y pies) que ya muestra signos de afectación cardíaca. La principal causa de la EPOC es el humo del cigarrillo, que también puede afectar al fumador pasivo, es decir, al que vive con el fumador. En cualquier caso, para la instalación de la enfermedad son necesarios muchos años de tabaquismo. La exposición prolongada a sustancias irritantes también da lugar a la EPOC, como la que se produce en algunas ocupaciones, por ejemplo, los trabajadores de las minas de carbón.

Exámenes y diagnósticos de la EPOC

El diagnóstico requiere una buena evaluación clínica y pruebas complementarias. El informe sobre el tabaquismo a largo plazo y la tos productiva persistente ya revela la existencia de una bronquitis crónica. A pesar de ello, los médicos suelen utilizar métodos de imagen, como las radiografías de tórax, y recursos específicos para este tipo de investigación, como las pruebas de función pulmonar. Estas pruebas son esenciales para medir el flujo de aire, es decir, la capacidad de los pulmones para almacenar aire, y para medir la velocidad de la espiración, que ya indica el estadio de la enfermedad. Cuanto más lenta sea la expulsión del aire, más grave será la EPOC.

Tratamiento y prevención de la EPOC

El tratamiento combina medicamentos y otras estrategias para mejorar la calidad de vida del enfermo de EPOC. En general, se utilizan broncodilatadores en forma de jarabe o spray (los tradicionales petardos) que actúan contra el estrechamiento de los bronquios, relajando la musculatura local, y corticoides para reducir la inflamación en los casos más difíciles. Cuando hay una infección, que afecta con frecuencia a los pacientes con EPOC, pueden ser necesarios los antibióticos, generalmente durante un periodo limitado.

El uso de oxígeno a domicilio también puede aliviar la disnea en la EPOC más avanzada. Por último, la rehabilitación pulmonar mediante el ejercicio también está indicada para reducir los síntomas y las limitaciones impuestas por la enfermedad. Sin embargo, en primer lugar, es esencial eliminar la causa de la EPOC en el 90% de los casos: el tabaquismo. Mantenerse alejado de los cigarrillos es la medida más importante en la prevención de la EPOC. Por lo tanto, quien fuma debe considerar seriamente dejar de hacerlo; cuanto antes, menos daño. Incluso porque los primeros signos de dificultad respiratoria comienzan cuando la persona ya ha perdido entre el 40% y el 50% de su capacidad pulmonar. Está claro que dejar de fumar no devuelve lo que ya se ha perdido en años de inhalación de humo, pero detiene la progresión de la enfermedad y aumenta de forma demostrable la esperanza de vida del individuo. Las personas que realizan cualquier tipo de trabajo sometido a la inhalación constante de sustancias irritantes deben exigir y utilizar equipos de protección individual, como mascarillas. Para quienes ya padecen EPOC, conviene recordar que la vacuna anual antigripal ayuda a prevenir el empeoramiento de la inflamación crónica de los bronquios, así como la inmunización contra el neumococo, la principal bacteria implicada en las infecciones respiratorias.