9 SUGERENCIAS IRRESISTIBLES QUE APRENDÍ COMO TERAPEUTA SEXUAL

En la universidad, estudié para convertirme en terapeuta sexual. Sí, fue un poco extraño tener un profesor mayor que te mostrara técnicas para una mejor estimulación sexual y asistir a grupos de estudio que incluían demostraciones sobre maniquíes, pero más allá de eso, fue algo realmente fascinante.

La mayoría de la terapia sexual se centra en facilitar la comunicación entre parejas y aprender cómo funciona nuestro cuerpo para lograr mejores experiencias sexuales. Salí del programa al comenzar mis prácticas clínicas debido a una complicada situación matrimonial, pero afortunadamente aprendí algunos trucos que nunca olvidaré. (Y tú también tendrás suerte, ¡te los compartiré!)

1. Lo más importante: aprende a amar tu cuerpo.

Muchos se sorprenden de cuántas parejas llegan a la terapia sexual con la preocupación de que la mujer no puede alcanzar el orgasmo, solo para que ella admita que nunca ha explorado su propia anatomía. ¿Cómo puede tu pareja complacerte si ni siquiera sabes cómo funciona tu propio cuerpo?

Antes de saltar a la cama con alguien, tómate un tiempo para mirar tu reflejo, tocarte y hacer lo que necesites para sentirte cómoda y sexy. Cuanto mejor entiendas cómo FUNCIONAS, mejores posibilidades tendrás de mostrarle a tu pareja cómo lograrlo para ti.

2. Comienza con toques sensuales.

El juego previo es genial, pero ¿sabías que pasar de los besos directos al juego previo significa que te estás saltando un paso erótico importante? El toque sensual consiste en acariciar suavemente el cuerpo de tu pareja y acercarte a las zonas sexuales sin tocarlas directamente.

El propósito del toque sensual es relajar el cuerpo y estimular los sentidos al activar la sensualidad sin necesidad de una estimulación literal. Se puede hacer usando las manos o la lengua. La clave es ser suave y un poco juguetona.

Cuando ya estés lista para el juego previo, el cuerpo de tu pareja estará lleno de sensaciones y deseando más, haciendo que el sexo real sea mucho más satisfactorio. Esto también es un excelente calentamiento para parejas que enfrentan ansiedad sexual o para quienes se recuperan de un trauma sexual, ya que permite una escalada lenta y suave de la experiencia sexual.

3. Aprende a usar tu boca.

Muchos no se dan cuenta de que están haciendo mal los actos orales. Claro, el concepto general es succionar, pero hay mucho más. No olvides las zonas adyacentes y el frenillo (donde el tronco del pene se conecta con la cabeza). Estas áreas están repletas de terminaciones nerviosas que esperan un poco de atención especial.

La clave es comenzar con un movimiento rítmico usando la succión suave, pero luego varía alternando entre succionar, jugar con la lengua, lamer y cambiar la velocidad e intensidad de tu manejo. Observa la reacción de tu pareja a lo que haces; no tomarás mucho tiempo en descubrir lo que le gusta.

Pero lo más importante: diviértete. Si quieres, haz un pequeño espectáculo placentero mientras lo complacas a él. Se divertirá más al saber que tú también lo estás disfrutando.

4. Dale sugerencias cuando él te estimule.

Desafortunadamente, muchos hombres no son tan hábiles en el arte de estimular a una mujer como les gustaría pensar. No temas ayudarlo (y a ti misma) guiándolo en las primeras ocasiones.

Idealmente, la presión y velocidad que utilice deberían aumentar a medida que te vayas excitando. No sientas vergüenza si necesitas agregar un poco de acción de vibrador para tu clítoris en el proceso. Sé abierta a trabajar con tu pareja, ayudándolo a perfeccionar su técnica; al final, ¡te beneficiará!

5. No olvides otras zonas erógenas.

Aun tus áreas favoritas pueden volverse un poco insensibles durante un tiempo prolongado, así que aprovecha la oportunidad para explorar otros puntos sensitivos en su cuerpo: la nuca, la parte trasera del cuello, las orejas y la parte baja de la espalda. El sexo es siempre mejor cuando es una experiencia que involucra todo el cuerpo, así que no olvides incluir las zonas erógenas de tu pareja.

6. No necesitas una nueva pareja; necesitas un nuevo sexo.

Una de las principales razones por las que las parejas buscan terapia sexual es que su vida sexual no es lo que solía ser y eso crea problemas en la relación que van más allá de la falta de intimidad sexual. Primero, es normal que el sexo se vuelva rutinario con el tiempo y, por lo tanto, pierda parte de la emoción.

Cuando esto sucede, no es el momento de buscar una nueva pareja, ¡es el momento de revitalizar el sexo! Explora nuevas posiciones, descubre nuevos lugares, introduce juguetes y juega a roles. Las posibilidades son infinitas si estás dispuesta a ser abierta y creativa.

7. No te olvides de relajarte.

El sexo ha sido un tema reprimido para las mujeres durante décadas. Como resultado, ellas tienden a ser más reservadas y tímidas en la cama, y si no estás relajada, es probable que simplemente no suceda. Mientras los hombres suelen dejar que sus cuerpos tomen el control durante unos minutos y solo disfrutan el momento, las mujeres tienden a contenerse, temerosas de lo que su pareja podría pensar si pierden el control.

¿Sabes lo que él pensará si te permites disfrutar plenamente de tu orgasmo? Estará bastante orgulloso de haberte complacido tan bien. ¡Buen trabajo para él y para ti!

8. Comuníquense entre ustedes.

Sea honesta con tu pareja sobre lo que te gusta y lo que no, y pregúntale lo mismo. Mejores experiencias sexuales no provienen de mentes lectoras, vienen de buenos comunicadores.

9. Reconoce cuándo es momento de buscar ayuda profesional.

Todos hemos oído el viejo refrán que dice: «admitir que hay un problema es el primer paso para superarlo». Es cierto. Algunas parejas tienen dificultades que trascienden lo que se puede solucionar solo con buena comunicación y voluntad.

Ya sea por la tensión psicológica del vaginismo (un espasmo involuntario de los músculos que hace que la penetración sea imposible) o una falta de deseo y excitación, la mayoría de los problemas sexuales sí tienen una solución si están dispuestos a hablar y a trabajar en ellos.