Los niños que crecen cerca del arte se desarrollan completamente mucho más rápido que otros, y la música es quizás la más adecuada en este sentido. De todos los géneros musicales, la música clásica es, según los especialistas, la que más beneficios aporta a los más pequeños.

Lo que dice la ciencia sobre los niños y la música clásica

La música clásica puede marcar una gran diferencia en la forma en que se desarrolla un niño. El tempo, que varía entre 60 y 80 latidos por minuto, la forma y la frecuencia en que se repiten ciertos sonidos o secuencias sonoras hacen de este estilo de música uno que calma el latido del corazón (que en los niños late 100 veces por minuto), pero que también les ayuda a tener un mejor razonamiento espacial y temporal.

Según algunos estudios, ciertas obras de Mozart y Bach, que tienen un alto nivel de periodicidad a largo plazo (10 a 60 segundos), influyen positivamente en la salud, las emociones y la mente de los niños.

Los beneficios de la música clásica para los niños

Los niños deben estar expuestos a la música clásica desde una edad temprana o incluso durante el embarazo, porque la futura madre también puede disfrutar de sus beneficios. Al escuchar música clásica, la mujer embarazada se relaja, y la calma y la sensación de bienestar se transmiten al niño. Si esta práctica continúa incluso después del nacimiento, los beneficios aumentarán.

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1. Reduce la ansiedad y provoca bienestar

Escuchar música clásica baja la presión arterial, calma la ansiedad y relaja a los niños, ayudando así a mejorar la comunicación y las habilidades sociales.

2. Reduce el estrés

La mayoría de los niños tienen días muy ocupados y el nivel de estrés al que están expuestos es bastante alto para ellos. Escuchar música clásica les ayuda a bajar sus niveles de cortisol y dejarse «mecer» por voces e instrumentos melodiosos.

3. Ayuda al niño a conciliar el sueño más fácilmente

Los patrones rítmicos de ciertas obras de música clásica, junto con el estado de relajación, suponen un sueño más prolongado y de mejor calidad.

4. Mejora las habilidades de aprendizaje

Mientras escucha música clásica, el cerebro se relaja y luego puede crear más conexiones neuronales, mejorar la concentración y mejorar la memoria. El efecto sobre las habilidades de aprendizaje es similar al de los ejercicios realizados por un niño que aprende a tocar un instrumento: cultiva la perseverancia y la disciplina, fomenta el razonamiento lógico, lo ayuda a hacer cálculos más fáciles, pero también a procesar mejor el habla y aprender idiomas extranjeros. más fácilmente

5. Activa las emociones

Los niños que escuchan música clásica desarrollan una mayor sensibilidad. Esto les permite detectar rápidamente diferentes estados de ánimo y gestionar mejor sus relaciones sociales.

6. Estimula la creatividad

Como todas las disciplinas artísticas, se sabe que la música clásica promueve la actividad del hemisferio derecho del cerebro y estimula así la creatividad y la imaginación.